1 de enero de 2014

Bye bye, 2013

Del 2013 aprendí que los sábados por la noche pueden ser aún mejores quedándote en casa si tienes a alguien que te abrace, que hacer fotos es aún más divertido si debes esperar a revelarlas para verlas, y que la mejor forma de gastar el dinero es creando recuerdos. También me di cuenta de que mi malhumor de las mañanas se cura con un buen desayuno, de que el rencor sólo sirve para hacernos daño a nosotros mismos y de que el tiempo es la mejor cura para todo tipo de problemas (además de los perritos calientes).

Descubrí que para ser del todo feliz, es necesario visitar Disneyland al menos una vez cada diez años, que no sabes lo que es una hamburguesa hasta que no pruebas una en Shake Shack y que Manhattan es más bonito si paseas de la mano. Entendí que hay que tomarse más en serio las frases de Mr. Wonderfull, y que los inviernos parecen menos fríos si llevas puesto un pintalabios rojo.

Pero sobre todo, aprendí que hay personas con las que puedes contar para siempre. Y de que es importante preguntarnos cada día si realmente queremos vivirlo. Y por supuesto, me di cuenta de que las pequeñas cosas, como por ejemplo, este blog, son las que me hacen seguir más viva que nunca.

No podía faltar un balance ñoño de mi 2013. Espero que el 2014 sea la mitad de bueno, y que pueda seguir viendo cuanto de genial es el vuestro. Hoy os traigo una entrada algo diferente a lo habitual. Ayer, después de cenar, mi hermana y yo tuvimos un rato para poner el salón patas arriba y hacer una pequeña sesión de nuestros looks para Nochevieja. El resultado fueron unas fotos más divertidas aunque peor iluminadas. Y eso sí, sonriendo mucho más de lo que lo hago normalmente en las fotos (y no es por el champagne, ¡lo juro!), haciendo caso a las sugerencias de algun@ de vosotr@s. :)





Vestido: H&M (AW 13/14)
Collar: mercadillo de Navidad
Labial: Rebel (MAC)

¡Muy feliz año a todos!